Iniciativa del Pueblo Andaluz propone aprovechar la sustitución de Marta Lois como portavoz del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR para que Andalucía esté representada adecuadamente en el Congreso.

El devenir de la actualidad política ha vuelto a dar una oportunidad a nuestras pretensiones que hicimos visibles a principios de septiembre del pasado año. Entonces hacíamos una propuesta muy clara para que Andalucía tuviera una visibilidad acorde a su aportación al resultado que la coalición SUMAR había alcanzado en las elecciones generales del 23 de julio del pasado año.

Decíamos entonces: “Entendemos que no tiene lógica que no haya una presencia al menos rotatoria en las portavocías para dar voz a las más de 520.000 personas (el 17% del total de los votos obtenidos por SUMAR) que confiaron en Sumar Andalucía.” Poníamos de relieve de esta forma que el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar debería complementarse con una portavocía andaluza. 

Ahora se van a producir cambios en las portavocías del grupo como consecuencia de la anunciada salida de Marta Lois como diputada en el Congreso. Aquellas que en su momento reconocieron, en privado, que era un error que debería revisarse o bien las que pensaron que no era necesario, en aquel momento, introducir ruido en el trabajo del Grupo Parlamentario Sumar tienen una buena ocasión para atender nuestra petición. Con un relevo necesario de la portavoz principal es posible hacer mejor las tareas. Andalucía debe estar representada en las portavocías del Grupo. 

Y esto no es una cuestión partidaria, sencillamente se trata de dar el lugar que le corresponde a Andalucía en el espacio SUMAR y en reconocer, con la visibilidad necesaria, a una nacionalidad histórica acorde con lo que se constató desde el 4 de diciembre de 1977, gracias al esfuerzo de una inmensa mayoría de andaluzas y andaluces conscientes de que era el momento de poner en claro la situación de dependencia de nuestro territorio. Dijimos bien claro que lo previsto por el centralismo español para Andalucía, no era lo que queríamos, sino que teníamos derecho a una presencia constitucional del mismo nivel que otras comunidades igualmente históricas. 

Aquello tuvo una segunda parte donde ese deseo se refrendó en las urnas. El 28 de febrero de 1980 aprobamos, a pesar de las trampas y del empeño de la derecha andaluza y española, una autonomía para Andalucía, por el artículo 151 de la Constitución, marcando un hito histórico en el transcurso de la transición democrática. Una nacionalidad, la andaluza, cambió lo previsto por las elites políticas en la calle y en las urnas. 

Creemos que Andalucía por historia, por voluntad y por derecho es hoy una nacionalidad histórica, tal como refleja el estatuto de 2007 al igual que lo hacen los estatutos de Cataluña, Galicia y Euskadi. 

Si nos encontramos ante una realidad plurinacional en el Estado, que va más allá de lo lingüístico, y lo hemos hecho valer en el nombre del Grupo Parlamentario, es inconcebible que no cuente el grupo de SUMAR con una portavocía andaluza en los términos que se consideren necesario para la mejor gobernanza del mismo. 

Mantener y no enmendar una decisión anterior, cuando ahora se dan las circunstancias para hacerlo, denotará una falta de voluntad política que no responde a la realidad de nuestro grupo y de nuestro espacio. La buena armonía interna necesaria para la mejor gestión parlamentaria y política lo agradecerá, porque Andalucía es clave para un equilibrio territorial justo en el Estado.